Hoy me había propuesto ser bueno. Escribir cosas positivas y edificantes. Pero me puede el vicio. Acabo de leer un artículo en Techtear sobre un lector de libros on-line. Se trata de una idea brillante echada a perder por culpa de la avarícia. Bien escondida, eso sí. En forma de DRMs. Les he hecho llegar mi opinión. Pero al no coincidir con la de ellos, no la han publicado. Y eso que he sido respetuoso. En sério. De manera objetiva, mi comentario no faltaba a nadie ni a nada. Señalaba que la dirección que deberíamos tomar en la red, es justo la contrária. La cultura debe poder fluir libremente. Sin prohibiciones ni restricciones. Por mal que les pese a algunos. 

Y ahí es donde quiero aportar mi granito de arena. Ayer, por error, buscando algo completamente ajeno, terminé enfrascado en una vorágine de pestañas de sitios de descargas de libros.
Desde aquí y aquí, señalan a algunas bibliotecas digitales. Las entradas son antiguas, y algunas de ellas es posible que ya no funcionen. Pero una buena mayoría sigue haciéndolo. Entre ellas, podemos encontrar las siguientes:


 





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